A principios de enero, el Ministerio de Agricultura y Alimentación publicó sus notas de análisis sobre la agricultura digital, un tema central en los desafíos para 2022.

La agricultura se ha ido digitalizando desde la década de 1980: primero con herramientas de gestión y contabilidad, luego con sensores que permiten una agricultura más precisa y, más recientemente, con el auge de la AgTech. Los costes de inversión y la reticencia de algunos actores han ralentizado su despliegue, pero la innovación no se ha detenido.
La tecnología solo se extiende allí donde encaja en la práctica diaria y se amortiza rápidamente. El análisis del ministerio señala que el apoyo y la interoperabilidad, más que la novedad, son los factores decisivos.