Cerrar menú
es
Abrir menú
← All resources
Market & Supply Chain
Fresh produce

Productos no estándar: una fuente de valor desperdiciada

Las frutas y verduras no estándar son rechazadas con demasiada frecuencia por los grandes minoristas, lo que genera un enorme desperdicio. Están surgiendo soluciones (transformación, venta directa, digitalización), pero es esencial un cambio en la percepción y en la regulación para lograr una revalorización sistemática.

March 20, 2025
·
5
min read
Productos no estándar: una fuente de valor desperdiciada

1. 🥕🍏Productos no estándar en Francia: rechazados por las grandes cadenas

Imagine un campo lleno de zanahorias torcidas, manzanas demasiado pequeñas o demasiado grandes, tomates con ligeras irregularidades... Todos igual de sabrosos y nutritivos que los estandarizados, pero que nunca llegarán a las estanterías de los supermercados. ¿Por qué? Porque no encajan en los estrictos estándares impuestos por los grandes minoristas.

Esta obsesión por la estética tiene graves consecuencias para los productores. ¿Qué pueden hacer con estas frutas y verduras rechazadas? Existen varias opciones, pero ninguna es realmente ideal:

  • Vender a pérdida: La industria de procesamiento de alimentos puede ser una salida, pero los precios suelen ser tan bajos que apenas cubren los costes de producción.
  • Almacenar y clasificar: Conservar estos productos con la esperanza de encontrar un comprador requiere tiempo, espacio y esfuerzos logísticos adicionales.
  • Dejar que se pudran o desecharlos: Desafortunadamente, una parte de estas cosechas se abandona en los campos o se destruye debido a la falta de soluciones viables.

Este desperdicio masivo es absurdo. Según la ADEME, cada año se desperdician 10 millones de toneladas de alimentos en Francia, y una parte importante consiste en frutas y verduras consideradas "demasiado imperfectas" para las estanterías de los supermercados.

La Ley Garot de 2016 intentó abordar el problema exigiendo a los supermercados que donaran sus alimentos no vendidos a organizaciones benéficas. Sin embargo, no aborda directamente el problema de los productos que no cumplen con el tamaño estándar. Existen algunas iniciativas, pero siguen siendo demasiado marginales dada la magnitud del desperdicio alimentario.

En resumen, la Ley Garot prohíbe a los supermercados de más de 400 m² desechar alimentos comestibles y les obliga a firmar acuerdos con organizaciones benéficas para donarlos. Establece una jerarquía de acciones contra el desperdicio: prevención, donaciones, alimentación animal y, finalmente, valorización energética. El objetivo es reducir el desperdicio alimentario y ayudar a las personas necesitadas. Sin embargo, solo se aplica a los grandes minoristas, dejando importantes pérdidas en las etapas anteriores de la cadena de suministro.

‍

2.🛒🍳 Soluciones emergentes, pero aún insuficientes

Afortunadamente, algunos actores se niegan a rendirse y están explorando soluciones para dar a estos productos una segunda vida:

  • Procesamiento: ¿Por qué tirar si podemos transformar? Sopas, compotas, mermeladas... Estas frutas y verduras "imperfectas" pueden cobrar una nueva vida de otra forma.
  • Circuitos cortos y venta directa: Cada vez más agricultores evitan a los grandes distribuidores vendiendo sus productos directamente a través de mercados, asociaciones de consumidores o plataformas en línea.
  • Integración en supermercados: Algunos minoristas están adoptando esta idea, como Intermarché con su campaña de "Frutas y verduras feas", demostrando que los consumidores están dispuestos a comprar estos productos cuando se les da la oportunidad.
  • Plataformas B2B y herramientas digitales: Consentio facilita la conexión entre productores y compradores a través de una plataforma digital B2B, optimizando la valorización de productos no estándar. Con sus herramientas digitales, agiliza las transacciones y reduce el desperdicio, al tiempo que ofrece nuevas oportunidades económicas.
  • Restauración e industria alimentaria: Algunos chefs y procesadores de alimentos están asumiendo el reto incorporando estos productos a sus menús. (Ejemplo: Thierry Marx, chef con estrella Michelin comprometido con la lucha contra el desperdicio alimentario, utiliza verduras dañadas para purés, sopas y salsas en sus restaurantes).

Estas iniciativas demuestran que otro modelo es posible, pero su desarrollo a gran escala requiere una movilización colectiva y un verdadero cambio de mentalidad.

‍

3. 💡Hacia una revalorización sistemática de los productos no estándar

Nuestra forma de ver las frutas y verduras debe evolucionar. Aceptar productos con formas irregulares no significa comprometer la calidad. Al contrario, apoya a los productores, reduce el desperdicio y promueve un consumo más responsable.

Algunas ideas para acelerar esta transición:

  • Educar a los consumidores: Con demasiada frecuencia, compramos con los ojos. Destacar el sabor y las cualidades nutricionales de estos productos mediante campañas de concienciación podría cambiar los hábitos de compra.
  • Evolucionar las normativas: ¿Por qué no imponer una cuota mínima de productos no estándar en los pasillos de las tiendas? Esto animaría a los grandes minoristas a revisar sus criterios de selección.
  • Mejorar la logística: Gracias a las herramientas digitales, optimizar las existencias y garantizar una redistribución eficiente es ahora más sencillo.
  • Fomentar la innovación: Se deben apoyar y desarrollar las cestas de frutas y verduras imperfectas, las aplicaciones de reventa y otras ideas novedosas.

Al valorar estos productos en lugar de rechazarlos, podemos convertir un problema en una oportunidad. Lo que actualmente se considera "desperdicio" puede transformarse en un recurso valioso. Es un desafío económico, ecológico y ético. ¿Y si, en lugar de juzgar un tomate por su forma, lo eligiéramos por su sabor?

‍

Te puede interesar

NEXT STEP

See how Consentio fits your needs

Contact our sales team→