La crisis sanitaria y los sucesivos confinamientos han dado lugar a nuevos hábitos de consumo, donde el "consumo local" se ha convertido rápidamente en una prioridad a la hora de realizar la compra.

Los productos locales representan un mercado de aproximadamente cuarenta mil millones de euros, una parte del cual cuenta con sellos oficiales como DOP, IGP y Label Rouge. Sin embargo, no existe una definición reglamentaria de lo que se considera producción local, lo que deja a minoristas y consumidores la interpretación del término.
Satisfacer esa demanda implica abastecerse de muchos pequeños proveedores en lugar de unos pocos grandes; un desafío de compras y logística antes que de marketing.