La merma es una pérdida evitable con pasos sencillos. Te contamos qué es la merma, qué la provoca y cómo evitarla en tu negocio de frutas y verduras.
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Perder productos es algo indeseable, pero puede ocurrir en mayor o menor medida en muchas empresas. Los errores que lo provocan pueden ser múltiples: desde descuidos hasta robos, ya que, para llegar al consumidor final, un producto debe pasar por muchas manos y distintos ecosistemas. De ahí surge el concepto de «merma».
Pero ¿qué es exactamente? La merma es una pérdida de valor del stock debida a una diferencia entre lo que se cuenta y lo que figura como existente en un almacén o tienda. La merma también es un producto que, por motivos como la fecha de caducidad o un daño en su composición, es imposible de vender, lo que la diferencia del desperdicio alimentario («food waste»).
El gran problema de la merma es que, en la mayoría de los casos, no se identifica a tiempo, lo que provoca pérdidas importantes que pueden poner en riesgo la eficiencia de un negocio.
Algunos de los problemas más habituales que generan merma son:
1. Problemas de logística (más concretamente, de transporte).
2. Desperdicio de producto por incumplimiento de los estándares de calidad.
3. Exceso de producción.
4. Almacenamiento incorrecto.
5. Manipulación incorrecta del producto.
6. Errores contables.
7. Omisiones en la recepción del producto.
Fuente: Informa BTL
En el caso de las frutas y verduras, podemos pensar, por ejemplo, en frutas y verduras que no se transportaron en condiciones óptimas y se han descompuesto, lo que provoca pérdidas que podrían haberse evitado con un buen sistema de transporte; también pueden ser pequeños hurtos en tienda o una mala manipulación por parte de un cliente o de un trabajador que acaba dañando el producto, que termina desechándose.
A su vez, la merma puede deberse a un error de cálculo al pedir frutas y verduras que provoca un exceso de stock del producto, que, al no corresponderse con la demanda, acabará perdiendo valor y desechándose.
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Al mismo tiempo, otros problemas que podemos encontrar son:
- Cuando el registro de datos es manual, cometer errores es muy habitual.
- Registro tardío de los aumentos de costes, de modo que el precio de venta no se ajusta y se pierden márgenes de beneficio.
- Falta de actualización de los sistemas informáticos.
1. Presta atención a la demanda: saber calcular cuánto producto se necesita en cada momento y escenario es un factor clave que te permitirá evitar un exceso de stock. Es sencillo con un sistema que te permita medir tus compras mensuales, compararlas con las de otros meses y entender mejor las tendencias de tu negocio.
2. Supervisa la cadena de distribución al detalle: cuidar cada detalle de la logística, actualizar los pedidos, saber qué vas a recibir y en qué fecha, qué has pedido y cuándo te permite tener una visión general y específica, lo que te ayuda a tomar las decisiones correctas y evitar la merma.
3. Automatiza: desde el registro de la información hasta los pedidos. Automatizar no solo evita errores, sino que también te ahorra tiempo que puedes dedicar a otras actividades.
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